Oráculo del diloggun

El Oráculo del Diloggún, es una de las vías de comunicación de la Santería o Regla de Osha-Ifa con las Deidades del Panteón Yorubá, con los Orishas, con nuestros ancestros, antepasados o Eggun, quienes proporcionarán ayuda a nuestros problemas para enfrentarlos positivamente; es decir, no sólo se usa para conocer lo que sucede, sino también, para indicarnos qué hay que hacer para solucionarlos, para pedir consejos, para evitar cualquier tropiezo en la vida, para sanar. Con el uso de este ritual de comunicación entre los Orishas y sus hijos se intenta conseguir el desenvolvimiento espiritual y material del ser humano. Por el caracol (tirar el caracol) hablan todos los Orishas Yorubas. Este Oráculo, forma parte de la apasionante, ancestral y profunda filosofía, liturgia y práctica mágico - esotérica que se realiza en nuestra Religión.
En el rito, participa además del consultado, el Babalosha o Iyalosha consagrados en Santo, el Babalawo no hace uso de este sistema sino que hace uso del Okpele o los ikines. Este Sistema adivinatorio está compuesto por 16 caracoles - cauris - a los que se les ha quitado el fondo, para que tengan estabilidad y al ser lanzados puedan caer de un lado o del otro, definiendo así los signos de cada tirada.

Patakí:

Yemayá estaba casada con Orúnmila, gran adivinador de la tierra de Ifé, que hacía milagros y tenía una gran clientela. Por ese entonces, Orúnmila se hallaba íntimamente unido al secreto de los caracoles (Diloggun), pues Yemayá, dueña del mar, peces, caracoles y todo lo marino, se lo comunicaba. El, a su vez, interpretaba esos secretos a través de los Oddun y de las leyendas.

Ocurrió que un día Orúnmila tuvo que hacer un viaje largo y tedioso para asistir a una reunión de los Awó que había convocado Olofi, y como se demoró más de lo que Yemayá imaginaba, ésta quedó sin dinero, así que decidió aplicar su técnica y su sabiduría para consultar por su cuenta a quienes precisaban de ayuda. Cuando alguien venía a buscar a Orúnmila para consultarse, ella le decía que no se preocupara y le tiraba el Diloggun. Como era adivinadora de nacimiento, sus vaticinios tuvieron gran éxito y sus Ebbó salvaron a mucha gente.

Orúnmila, de camino hacia su casa, oyó decir que había una mujer adivinadora y milagrosa en su pueblo. El, curioso -como todo ser humano-, se disfrazó y, preguntando por el lugar donde vivía aquella mujer, llegó a su propia casa.

Yemayá, al descubrirlo, le dijo:
"¿Tú creías que me iba a morir de hambre?"

Así que él, enfurecido, la llevó delante de Olofin, sabio entre los sabios, quien decidió que Orúnmila registrara con el Ekuele, los Ekines y el Até de Ifá, y que Yemayá dominara el Diloggun. Pero le advirtió a Orúnmila que cuando Yemayá saliera en su Oddun, todos los Babalawos tendían que rendirle pleitesía, tocar con la frente el tablero y decir: Ebbo Fi Eboada.