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Espiritualidades africanas (Santería) Descarga2x
Las mujeres y hombres de África que fueron traídos como esclavos a América no fueron víctimas pasivas. Mantuvieron uno de los derechos humanos más fundamentales: la capacidad de crear cultura. Una forma de resistencia cultural muy importante para los esclavos fue mantener su religión de origen. Esto les dio un espacio de comunidad, esperanza, inspiración artística y sanación. Ya que estaban obligados a participar en los ritos católicos, la gente de ascendencia africana solo podía practicar su tradición religiosa bajo la apariencia de los símbolos cristianos. Así se produjeron prácticas secretas que combinaban creencias cristianas con las africanas y las indígenas. Entre las más diseminadas hoy se encuentran la santería (Caribe, especialmente Cuba, la Florida, Venezuela, Centroamérica y Nueva York), el candomblé (Guayanas y norte de Brasil), y el vudú (Haití). En los niveles más consagrados de cada una de estas prácticas –que ya no son prohibidas– se establece una diferencia clara con el catolicismo, pero muchas personas comunes mezclan las dos tradiciones produciendo formas híbridas que han tenido expresión en la música, la literatura, la comida y la vida cotidiana de muchas partes de América Latina.

Las raíces de la santería se encuentran en la Regla de Ifá, religión Yoruba de lo que hoy es el suroeste de Nigeria y el este de Benín, en África occidental. Su punto de referencia es la antigua ciudad sagrada de Ifé, donde, según el investigador Leo Froebenieus: "el tiempo transcurre lentamente, por la distinción y la cortesía de sus habitantes" (Güerere 53). Los yorubas fueron uno de los muchos grupos lingüístico-religiosos a los que pertenecían los esclavos traídos a América hasta el siglo XIX (recuérdese que la esclavitud fue legal en Cuba hasta 1886, cuando había cerca de 400 mil esclavos, y en Brasil hasta 1888). Dentro de las religiones originales yorubas (hay varias vertientes), se concibe la siguiente jerarquía espiritual (información tomada de Brandon 12-18):

Olodumare

Es el creador y único Dios. De Él proviene la energía que sostiene el universo entero, y que se llama Aché (comparable al Chi o al Tao en religiones orientales, y a la Gracia cristiana). Olodumare nunca puede representarse pictóricamente y no tiene atributos humanos. Sin embargo, otro nombre más humanizado de Olodumare es Olorún, figura masculina cuyo nombre significa "dueño de los cielos".

Los Orichas

Directamente emanados de Olodumare, los y las Orichas son guardianes e intérpretes del destino universal. Cada uno representa un aspecto de la vida, como por ejemplo la justicia, la guerra, las aguas, la salud. Algunos fueron humanos en un remoto pasado, y por su vida extraordinaria llegaron a la dignidad espiritual de los Orichas. Son venerados con rituales específicos, música, comidas especiales y oraciones, y se manifiestan a través de sacerdotes y/o sacerdotisas a quienes poseen o habitan temporalmente. Ofrecen ayuda y consejo en todos los campos de la vida.

Los Egungun

Son los ancestros o antepasados directos de cada familia, venerados en sus propios altares familiares o comunitarios. Su misión es asegurar la continuación de la sociedad Yoruba y de la justicia social a todos los niveles. Son también, en general, los espíritus de personas fallecidas.

Los seres humanos

Esta categoría incluye tanto a las personas que están vivas como a quienes están por nacer. Su poder es fundamental, porque sólo los seres humanos pueden realizar las intenciones y deseos de los Orichas. Sin embargo, son libres de hacer el bien o el mal.

Las plantas y los animales

Son mutuamente dependientes de los humanos, quienes a su vez los necesitan para su supervivencia y alimentación. Son fuente de curación, alimento y sacrificio. Plantas, animales y humanos dependen todos de la tierra, divinizada como Onile.

Las otras cosas

Piedras, nubes, ríos y metales se consideran seres con voluntad, poder e intención. Los astros son la residencia de los Orichas, los Egungun y de Olorún, quienes pertenecen a otra dimensión paralela a la visible. El mundo natural (conocido en Cuba como "el Monte") es, entonces, un grupo de criaturas vivas con las que es posible comunicarse.

Los esclavos provenientes del pueblo Yoruba tuvieron que adoptar el catolicismo en las colonias españolas de América. Para poder practicar su religión de origen, escondieron sus creencias y rituales bajo formas católicas. De esta manera, los amos y sacerdotes cristianos estaban tranquilos al verlos rezar y adorar los símbolos cristianos, y los esclavos mantenían su fidelidad a la tradición espiritual que respetaban. Así, Olodumare llegó a ser Dios Creador, Olorún fue Jesucristo, y los Orichas eran representados por santos o imágenes de la Virgen con las que guardaban cierta similitud. Los colonizadores españoles crearon el término despectivo de "santería" para designar esta práctica que les parecía excesiva y extraña, similar a la brujería.

Con los años, ambas tradiciones se combinaron produciendo uno de los casos más claros de la hibdridación cultural que caracteriza a las culturas latinoamericanas. Las figuras de los Orichas quedaron conectadas con los nombres de santos o personajes católicos. Yemayá y la Virgen de la Regla, por ejemplo, llegaron a ser sinónimos. Algunas de estas equivalencias, en la versión cubana, son:

ORICHAS QUÉ REPRESENTAN

Eleguá

Es el mensajero entre los seres humanos y los otros Orichas. Tiene numerosos aspectos, y puede hacer bromas pesadas para enseñar lecciones, pero abre nuevas oportunidades y muestra los caminos para llegar a diferentes metas. Los santeros lo consideran guardián de las casas, y mantienen una imagen suya detrás de la puerta. Sus regalos favoritos son los dulces, el ron, los cigarros y las velas [candles].
ASOCIACIÓN CATÓLICA. San Martín Caballero (porque viaja a caballo), San Antonio de Padua (porque encuentra personas y cosas desaparecidas), San Miguel Arcángel (porque es mensajero de Dios), Santo Niño de Atocha.

Obatalá

Fue el primer Oricha creado por Olodumare. Padre/madre de la humanidad, trae paz y armonía. Representa creatividad, claridad, justicia y sabiduría. Su color es el blanco: la nieve, las nubes, la plata, los huesos y el cerebro le pertenecen. A veces se manifiesta con atributos femeninos, pues representa las fuerzas de la tierra, y a veces con atributos masculinos, al representar las fuerzas del cielo. Por eso algunas personas lo consideran andrógino.
ASOCIACIÓN CATÓLICA. La Virgen de la Merced (asociada con la misericordia).

Yemayá

Señora del mar y de la luna, espíritu de la maternidad, la fertilidad y la riqueza. Es la figura femenina por excelencia, pues regula los jugos vitales (la sangre, la menstruación), y da nutrición y suavidad a todos. Es muy generosa, pero puede ser implacable, como la madre que ofrece amor pero no renuncia a su poder. Conoce el inconsciente colectivo y los secretos del mar. Color: Azul celeste.
ASOCIACIÓN CATÓLICA. Nuestra Señora de la Regla (Asociada con la menstruación).

Oyá

Guerrera, señora del viento, del fuego y de los truenos, representa el poder de las mujeres. Es fuerte, decidida, valiente e independiente, siempre dispuesta a correr riesgos. Es la guardiana de las puertas de la muerte, y favorece el cambio, las transformaciones con el poder de la magia. Es invocada en caso de enfermedades graves o cuando se necesitan cambios radicales.
ASOCIACIÓN CATÓLICA. Nuestra Señora de la Candelaria. Santa Teresa. (Asociadas con el valor y el fuego).

Ochún

Es la señora del amor, la sexualidad, la belleza y la diplomacia, la reina de los ríos y las aguas dulces. Protege la región abdominal y enseña el placer y la felicidad. Es generosa, pero difícil de calmar cuando está furiosa. El pavo real es uno de sus regalos favoritos, por la belleza de sus plumas. Color: amarillo.
ASOCIACIÓN CATÓLICA. Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (asociada con la generosidad), Nuestra Señora de la Concepción (maternidad).

Changó

Fue un antiguo rey yoruba, inmortalizado como espíritu de la guerra y el trueno, del fuego y de los tambores. Es uno de los Orichas más conocidos en Cuba. Colores: rojo y blanco. Santa Bárbara (asociada con los truenos y la artillería).
Ogún Dueño de los metales, del hierro y de la guerra, es una figura fundamental en las luchas de los esclavos por la libertad en el Caribe. El escritor cubano Alejo Carpentier, en El reino de este mundo (1949), narra la rebelión de los africanos en Haití en el siglo XVIII, dirigida por el esclavo Bouckman poseído por la fuerza de "Ogún de los hierros, Ogún el guerrero, Ogún mariscal, Ogún de las lanzas" (53). Colores: Rojo y verde.
ASOCIACIÓN CATÓLICA. San Jorge (guerrero).

Babalú Ayé.

Espíritu de la enfermedad y las epidemias. Su nombre quiere decir "Padre del mundo" y es muy venerado en Cuba. Color: púrpura. Está relacionado con la muerte y es muy misericordioso [merciful].
ASOCIACIÓN CATÓLICA. San Lázaro (que era leproso).

Existe una rica tradición oral sobre cada uno de los Orichas, sus historias, sus acciones, la relación entre ellos y el porqué de su personalidad. Dichas historias se llaman los "Patakis". Todas estas prácticas espirituales buscan transformar poderosamente la situación de una persona en comunicación afectuosa con sus guías espirituales y con sus semejantes. Este es probablemente el objetivo fundamental de las prácticas dentro de la Regla de Ifá. Este nombre, o el de Regla lucumí ("amigos" en lengua yoruba), es la designación de la lengua y la cultura de los santeros de origen cubano, que a veces prefieren al de santería, pues como se dijo arriba este término fue incialmente despectivo.

Como en otras religiones, en la santería existen jerarquías para sus fieles también. Los sacerdotes, llamados Babalawos (Padres de los secretos) y Obás, son quienes pueden celebrar rituales específicos, como el sacrificio de animales, la comunicación directa con los Orichas, la cocina ceremonial, la curación y la adivinación. La iniciación en la Santería es un proceso largo y complejo de purificación interior y revisión de la manera de vivir del iniciado, llamado Iyawó. Cuando el iniciado [novice] completa su proceso, llega a ser santero o santera propiamente, y puede ser padrino o madrina de otros Iyawós.

Los elementos básicos de un ceremonial santero son las ofrendas a los Orichas (el Ebó), las fiestas rituales y el trance místico (posesión o montada). Los Ebós son diferentes trabajos de purificación, sacrificio o expresión de amor y gratitud para los Orichas. A veces requieren la preparación de un plato específico con un cuidado extraordinario, la abstención de bebidas alcohólicas, la creación de altares, los baños, las velas, la ofrenda de frutas, alimentos, piedras preciosas, etc. A veces requieren el sacrificio de un animal especialmente consagrado para ese propósito, que se consume luego en los Bembés.

Los Bembés son fiestas para celebrar la relación entre los seres humanos y los Orichas. Incluyen danza, música instrumental y canciones, así como la ejecución de tres tipos de tambor ceremonial (los batá) con ritmos específicos para cada Oricha. Así, la danza de Yemayá imita el movimiento de las olas, la de Ogún el corte con el machete, la de Ochún representa la forma en que ella se acicala frente al espejo, etc. En la música yoruba puede encontrarse el origen de muchos ritmos caribeños contemporáneos. Al ritmo de los batás, los sacerdotes e iniciados pueden entrar en trance místico. Un Oricha entra en el cuerpo del iniciado para unirse a la fiesta, honrar con su presencia a los invitados, dar consejos y recomendaciones.

La santería no es solo una reliquia histórica, sino una práctica espiritual que está presente hoy en muchas partes de América Latina y de los Estados Unidos, especialmente en las clases de menos prestigio social. En Brasil, una forma moderna de espiritismo llamada Umbanda, que representa una traducción del Candomblé para la cultura urbana, es practicada por millones de ciudadanos, sin importar el origen racial, religioso o socioeconómico. La Organización para la Unidad Lucumí es un movimiento en busca del diálogo y la unificación de las distintas expresiones de la práctica Yoruba en África y en el continente americano. Como observa Vladecir Nascimento, practicante del Candomblé y activista popular en Salvador de Bahía –la región con mayor población de afrodescendencia en Brasil–, ""Los orixás nos revelan todos los días que tenemos una tarea y que no estamos solas. Creo que eso es lo que más nos fortalece para continuar con esta lucha". Las prácticas afrorreligiosas desempeñan, pues, un papel fundamental en la lucha cotidiana por la dignidad y la prosperidad, una lucha muy laboriosa para vastos sectores de la población latinoamericana.