EGIPTO:

La actual nación de Egipto, que ahora pasa por situaciones de pobreza y marginalidad, en lejanos tiempos pasados, era un país próspero, de gran riqueza, con abundante vegetación y árboles frutales, naranjas, manzanas, uvas. La aridez que actualmente manifiesta es consecuencia de situaciones karmáticas por no haber protegido el valioso legado espiritual que poseían, despreciar, degenerar y no valorar la enseñanza de Moisés, tergiversar su vida y su obra. En los tiempos de Moisés, y anteriormente, no había desierto, que fue una consecuencia posterior. Por ejemplo según la historia de José, que descifró los sueños del faraón y llegó a ser Virrey de Egipto, ese país gozaba de gran prosperidad, lo cual también se debía a la radiación de las pirámides, poderoso centro energético.

En tiempos muy lejanos, llegaron a estas tierras discípulos del rey Anfión, procedentes de la Atlántida y después, los seguidores del Maestro Antulio, que se establecieron en el país de Shior como, por aquella época, se llamaba Egipto. En la primera emigración, fue cuando se construyeron las pirámides, la Esfinge, después de haberse establecido y progresado la población conducida por el Profeta Blanco Kermet Trimegisto (posteriormente llamado Hermes) quien acompañado por los Patriarcas Flan de Gronket y Anade de Askersa (Osiris) sentaron las bases de esa civilización.

La sabiduría que ellos dejaron floreció mucho en la época de los Kobdas, Gran Fraternidad que acompañó a Abel, en su misión de luz. El santuario principal estaba en Egipto: Neghadá, centro poderoso de luz y verdad por entonces.

Como todo se degenera y perece en los mundos de Tercera Dimensión, eso también sucedió con la Gran Civilización Kobda, que entró en decadencia. Neghadá fue destruida por una horda de bárbaros y arrasada por lo cual no queda nada actualmente de ese santuario de sabiduría, ya que las ruinas están bajo los cimientos de la ciudad de Alejandría. Después, surgió la Civilización Faraónica, volcada hacia lo externo y material, época en la cual el faraón (sucesor del Hombre-luz, del Hombre-faro) era considerado la encarnación del Dios viviente, dueño de vidas, propiedades y territorios.

En tiempo de los faraones, nació Moisés (séptima encarnación del Mesías) para equilibrar el gran desajuste porque el mundo estaba muy mal; pero, por no haberlo logrado, tuvo que volver dos vidas más como Bhuda, y Jesús de Nazareth. Actualmente no se conoce la existencia de los Kobdas, hombres sabios de túnica azul, ni aún en el mismo Egipto. Las grandiosas pirámides y la enigmática Esfinge quedan como testimonio de un pasado remoto que nadie sabe descifrar y la Civilización Faraónica parece lo más antiguo que hubiera. De ello, perduran monumentos, estatus, cerámicas, escritos y papiros que hablan de un pasado glorioso de grandeza y poder dirigirlo hacia lo humano y material, ya que la sabiduría se había perdido. En ese desajuste, se volcó todo hacia el extremo opuesto del despotismo faraónico bajo el mando de la personalidad.

Los orígenes de la civilización egipcia están en la Atlántida, continente de gran sabiduría y poder que desapareció bajo las aguas después del tercer hundimiento. Tan maravillosa civilización debía ser preservada por contener las sabías enseñanzas del Mesías en dos de sus encarnaciones: Anfión y Antulio. Por tal razón, se planificó, en las Altas Esferas, que los discípulos y seguidores del Maestro emigrarían a las tierras de Egipto, se establecería allí.

Entre los antulianos que llegaron después al país del Shior, están: Ben Nilo, nombre con el que se designa al Río Azul que, originalmente, desemboca en el bello lago, pues aún no existía el Mar Mediterráneo. Otro nombre merece mención especial. : Pap Hiros, que quedó como un término referente a la escritura: los papiros antiguos.

Maestro LANTO/AE/pch

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"Que el Gran AMOR Infinito de el DIOS UNO Padre-Madre te envuelvan en la Suprema LUZ Divina. "