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LA BENDICIÓN DE AARÓN 5 5 2

LA BENDICIÓN DE AARÓN

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LA BENDICIÓN DE AARÓN

Mensaje por MAGOESOTÉRICO el Mar Ago 21, 2012 2:56 pm

LA BENDICIÓN DE AARÓN

Jehová te bendiga, y te guarde:
Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti,
y tenga de ti misericordia:
Jehová alce á ti su rostro,
y ponga en ti paz.


Este es el texto de la bella bendición que aparece en el libro de los Números del Antiguo Testamento. Si bien es conocida como la bendición de Aarón, leyendo los versículos indicados notamos que en realidad estas palabras no son propiamente de Aarón, sino que es Dios mismo quien las transmite a Aarón por medio de Moisés:

22 Jehová habló a Moisés, diciendo:
23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:
24 Jehová te bendiga, y te guarde;
25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

AARÓN Y EL INICIO DE LA CASTA SACERDOTAL
Aarón era el hermano mayor de Moisés, ambos de la tribu de Levi. Junto a Moisés condujo a los israelitas fuera de Egipto, al tiempo que le servía de traductor, por el problema de tartamudez de su hermano.

Cuenta también la Biblia que un milagro se produjo con su vara. En un momento de crisis de autoridad, la vara de Aarón floreció, lo cual fue interpretado como una señal de Dios y una ratificación de su elección como Jefe de los Sacerdotes.

Aarón aconsejó en muchas oportunidades a Moisés durante la travesía desde Egipto a la Tierra Prometida. En muchas ocasiones aplacó el genio apasionado de su hermano menor. Sin embargo, en algún momento demostró debilidad de carácter ya que ausente Moisés, permitió a los israelitas construir el becerro de oro, actitud que provocó la ira de Moisés.

Según relata la Biblia murió a los 123 años en el monte Hor, lugar donde además entregó el sumo sacerdocio a su hijo Eleazar y confirmó el sacerdocio aarónico de Itamar. Los hijos mayores de Aarón, Nadav y Avihú, habían muerto abrasados por el fuego divino, luego de haber transgredido las estrictas leyes del sacerdocio.

Según la tradición oral judía, era amante de la paz y se dice que, cuando dos personas estaban peleadas, les mentía a ambas, diciendo que la otra quería reconciliarse con ella.

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Re: LA BENDICIÓN DE AARÓN

Mensaje por MAGOESOTÉRICO el Mar Ago 21, 2012 3:04 pm

Y Yahweh le habló a Moisés diciendo:

Habla ante Aarón y ante sus hijos, diciendo: Así bendecirás a los hijos de Israel, diciéndoles:
Que Yahweh os bendiga y os proteja;
Que Yahweh haga brillar Su rostro frente a vosotros y os otorge Su gracia;
Que Yahweh eleve Su rostro hacia vosotros y os dé paz.
Y ellos pondrán Mi Nombre sobre los hijos de Israel y Yo los bendeciré.


LA BENDICION SACERDOTAL - Bircát Kohaním -

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La Torá ordena que los cohanim (sacerdotes) bendigan al pueblo de Israel según la fórmula de esta bendición que no deriva necesariamente de la posición, del poder o de los méritos del cohén, o que éste sea la fuente misma de la bendición. La Torá expresa claramente, inmediatamente después de dar la fórmula de la bendición sacerdotal: "Y pondrán Mi nombre sobre los hijos de Israel, y Yo los bendeciré" (Números 6:27), que sólo Yahweh es la fuente de las bendiciones ya que los cohaním son únicamente los instrumentos a través de los cuales la bendición llega al pueblo. Los cohaním pronuncian las palabras de la bendición ya que sólo Yahweh la otorga. El ritual de la Bendición Sacerdotal fue parte integral del servicio en el Templo de Jerusalem. Se realizaba cada día, inmediatamente después de la ofrenda matinal cotidiana. Pero esta bendición no estaba limitada al ámbito del Templo. Aún antes que existieran sinagogas se convirtió en parte de las reuniones comunitarias para rezar, y posteriormente fué incorporada al ritual de la sinagoga. En el período del Primer Templo el rito de la Bendición Sacerdotal se cumplía en cualquier lugar del país donde se reunieran los Anshéi Maámadót para rezar. Este rito es también llamado en hebreo "nesiát capáyim" (alzamiento de las palmas de las manos) por ser esta la posición que adoptan los cohahim al impartir la bendición. La razón para que lo hagan así se encuentra en la Torá (Levítico 9:22): "Alsó Aarón sus manos sobre el pueblo y les bendijo". Sin embargo, la denominación más común para esta ceremonia es "dújenen", vocablo derivado del yiddish que a su vez deriva de la voz hebrea "duján" (estrado), y se refiere al estrado del Templo sobre el cual se ubicaban los cohanim para pronunciar la bendición. El Talmud menciona este rito como la "ascención al duján".
La Bendición Sacerdotal corresponde a un pasaje de las Escrituras que es leído durante las bendiciones matutinas para así completar las bendiciones de la Torá con una lectura directa de un texto de la Torá. Corresponde a una triple bendición. En las comunidades judías fuera de Israel los cohanim deben cumplir con este deber durante el servicio de Musaf en las festividades. En Tierra Santa se realiza cada mañana, durante los días de semana, Shabat y festividades. Son muchos los significados y contenidos de las letras y palabras y de las combinaciones de letras y palabras de esta "triple bendición". La interpretación de da a continuación:
"Que Yahweh te bendiga": se refiere a las bendiciones materiales y la solicitud de protección contra el mal que pueda traer la riqueza en la forma del alejamiento del bien y de la Torá, o del peligro de los ladrones.
"Que el rostro de Yahweh brille sobre ti": se refiere a la luz de la Torá porque se ha dicho: "la sabiduría de un hombre ilumina su rostro" y aquí se entiende que la verdadera sabiduría es la sabiduría de la Torá.
"Que Yahweh eleve su rostro hacia vosotros y os dé paz": se refiere a la vida eterna en el mundo que vendrá.
Al pronunciar estas bendiciones y mencionar el nombre de Yahweh cada vez, los cohanim ponen el nombre de Yahweh sobre el pueblo judío, ya que Su nombre es la fuente de todas las bendiciones. Se ha dicho también que esta triple bendición llega al pueblo por el mérito de los tres Patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob.

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Re: LA BENDICIÓN DE AARÓN

Mensaje por MAGOESOTÉRICO el Mar Ago 21, 2012 3:37 pm

La bendición aarónica.

Esta era pronunciada al concluir el servicio público del tabernáculo, cuando la gente estaba a punto de separarse de sus compañeros. Los rabinos comentan que sólo era repetida en el sacrificio matutino y no en el vespertino, porque dicen algunos que la antigua fe de unos pocos les otorgaba la bendición temprana. Pero faltaba todavía que Cristo viniese al atardecer del mundo, al final del tiempo, para darnos la bendición nocturna, la bendición del Sacrificio eterno y magnífico de la noche. Es digno de notarse que la palabra ‘Jehová,’ que está escrita en mayúsculas en nuestra versión en inglés, ocurre tres veces—tres bendiciones—y la palabra tiene cada vez un acento diferente en el original hebreo. Los rabinos, aunque desconocían el significado de eso, o pretendían desconocerlo, están de acuerdo en que hay en ello un misterio significativo. La palabra no sería acentuada de manera diferente a menos que se pretendiera algún distinto matiz de significado.

Yo creo que tenemos aquí al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. “Jehová te bendiga, y te guarde.” ¿Es la bendición del Padre? “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.” ¿Es la bendición del Hijo? “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” ¿Es la bendición del grandioso Santo Espíritu perdonador? Yo creo que eso es muy probable. De cualquier manera, queremos que esta triple bendición de Jehová, cuyo nombre es mencionado tres veces, dirija nuestros pensamientos a la gloriosa Trinidad, la Trinidad en unidad, a quien no podemos entender pero en quien descansa nuestra fe y en quien encuentra deleite y reposo nuestro amor.

Consideremos estas tres bendiciones. “Jehová te bendiga, y te guarde.”
Cuando bendecimos a Dios, no hay otra cosa sino palabras cordiales y buenos deseos. En cambio, cuando Dios nos bendice, nos llena de bien. Nosotros no podemos bendecir a Dios en el sentido de darle algo que pudiera aumentar Sus riquezas o Su gloria, pues Él es el infinitamente grandioso, es el inconcebiblemente glorioso, y nada que hagamos podría proporcionarle nada. Sólo podemos bendecirle expresándole nuestro agradecimiento y brindándole nuestro amor reverente. “Viva Jehová, y bendita sea mi roca.” “Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.”

Pero cuando Dios nos bendice—yo digo—son bendiciones palpables. Él nos bendice en nuestra creación misma, y nos bendice mucho más en nuestra nueva creación. Nacer es algo bendito pero es algo mucho más bendito nacer de nuevo.
Él nos bendice con nuestro alimento y nos bendice mucho más dándonos a Cristo, que es el pan que guarda y nutre la mejor vida de nuestra alma. Somos bendecidos cuando recibimos vestido, pero somos infinitamente más bendecidos cuando somos cubiertos por la justicia de nuestro Señor Jesucristo.
Es una bendición ser miembro de una familia amable, amorosa y feliz; pero es una indecible bendición ser un miembro de la familia de Cristo y ser adoptado en la familia de Dios. ¡Cuán grande bendición es, hermanos y hermanas míos, que nuestro pecado sea perdonado, que la justicia nos sea imputada, que la santificación sea obrada en nosotros, y que podamos gozar de todos los privilegios y bendiciones del nuevo pacto!
Ahora, yo creo que algunos de nosotros podemos decir: “¡Oh, cuán ricamente nos ha bendecido Dios!” Nos ha bendecido algunas veces sin que percibamos la bendición pues muchas misericordias entran, por decirlo así, por la puerta trasera de nuestra casa. No vemos las misericordias y cuando las vemos, somos ingratos y las olvidamos con suma frecuencia. Cuántas bendiciones hemos recibido en la tribulación que nos han sostenido en medio de ella y también en la liberación de la tribulación. ¡Oh, cuántas bendiciones hemos recibido! Algunos de ustedes, tal vez, han recibido notables misericordias durante el año. Entonces, mientras esta bendición es pronunciada: “Jehová te bendiga,” tu respuesta deberá ser: “Jehová me ha bendecido,” y esto te ha de animar a esperar que continuará bendiciéndote. Y, ¿cuántas bendiciones, mis queridos amigos, podríamos esperar que estén reservadas para nosotros durante el año venidero? Muchas aflicciones, no me cabe duda, están reservadas para nosotros. Si tuviéramos un telescopio aquí esta noche, y pudiéramos mirar al futuro través de él, serían muy necios aquellos que miraran. Sería sabio el hombre que dijera— “Esto hará descansar a mi corazón: Lo que mi Dios determine es lo mejor.”
Pues si ese telescopio estuviera aquí, y tú estuvieras tratando de mirar a través de él, con seguridad exhalarías sobre el cristal tu cálido aliento y en tu ansiedad, no verías nada sino nubes y oscuridad, en tanto que, muy probablemente, no habría nada parecido a eso allí. Confía ese asunto a Dios. El futuro, aunque posiblemente traiga aflicciones y problemas, será bendecido si eres un siervo de Dios.
Hay algo en lo que puedes estar muy confiado: Él ha dicho: “No te desampararé, ni te dejaré.” Además, otra cosa se cumplirá también: “Como tus días serán tus fuerzas.” Tú eres muy pobre, ¿no es cierto? Sin embargo, nadie podría robarte esta seguridad: “Se te dará tu pan, y tus aguas serán seguras.” Si estás temiendo muchas aflicciones, esta promesa es tu tónico especial: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Cuentas con la palabra de Dios para ello: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios.” Si durante el año que viene se decreta que mueras, aun así puedes decir: “Sí, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”
“Jehová te bendiga.”
Al decir eso a cada creyente presente, sabiendo que el Señor les bendecirá así, sus almas deben mirar al futuro, no con horror, sino con esperanza. “Jehová te bendiga” era el deseo del sacerdote bajo la antigua ley, y siempre es la naturaleza de Dios confirmar aquello que pide que Sus siervos deseen. “Jehová te bendiga.”

Ahora, observen la bendición que se dice que proviene de eso: “Jehová te bendiga, y te guarde.” No es una pequeña misericordia ser guardado por Dios. ¿Dónde estaríamos si Él no nos guardara desde un punto de vista moral y espiritual, así como desde un punto de vista natural? Es Dios quien guarda nuestras vidas de la muerte y nuestros cuerpos de perecer. Tal vez, durante el año pasado, algunos de ustedes fueron guardados en medio de tormentas en el mar, o cuando viajaban en tren, o mientras atravesaban lugares plagados de enfermedades. No es un pequeño privilegio oír decir al Señor: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.”

El Señor nos ha bendecido y nos ha guardado en ese sentido durante el año pasado. ¡Oh, hermanos, qué gran privilegio es ser guardado de caer en pecado! Quien se guarda a sí mismo está mal guardado, quien tiene a su hermano por guarda está peor guardado, pero quien tiene a Dios como escudo en su diestra, y lo tiene como su gloria y como su defensa, está espléndidamente guardado.

Durante el año pasado vimos a algunos excelsos profesantes apagarse como velas y la fetidez de su caída llenó a la iglesia de náusea y depresión. Conocimos a unos que eran como rutilantes estrellas, pero resultaron ser únicamente meteoros y su brillantez, una vez deslumbrante, se desvaneció súbitamente hasta convertirse en una mayor lobreguez. ¿Por qué nosotros somos guardados todavía? Hemos tenido suficiente tentación para abatirnos, suficiente yesca aquí, dentro de nuestros corazones, para haber producido una gran hoguera; ¿cómo, entonces, es que todavía no hemos sido quemados y caminamos en los senderos de la justicia? ¿No tenemos que decir: “El Señor nos ha bendecido, y nos ha guardado”? Entonces, tenemos que entregar a Él nuestras almas en el futuro sin reservas. No imaginemos que no caeremos. ¡Oh!, ése es un pensamiento que tiende a enroscarse en torno nuestro como una serpiente.

“Yo no soy tan voluble como otras personas; yo no soy para nada propenso a hacer lo que algunos jóvenes han hecho, y cometer este y aquel pecado. He tenido tanta experiencia que seré capaz de resistir.” Ése es precisamente el hombre propenso a caer. Nunca somos tan débiles como cuando pensamos que somos fuertes, y nunca somos tan fuertes como cuando sabemos que somos débiles, y miramos fuera de nosotros hacia nuestro Dios.

Entonces, desconfía de ti mismo. No habría una suplicación como: “Jehová te bendiga, y te guarde,” si no necesitaras ser guardado. Confía en Dios para recibir ayuda. Si tienes miedo a la tentación, ésta ha de ser tu oración: “No nos metas en tentación,” y si confiaras en
Dios orarías: “Líbranos del mal.” Serás tentado durante el año que está por llegar, pero Él dará una vía de escape para la tentación. No permitirá que seas tentado más allá de lo que puedas soportar. Irás a través del desierto apoyándote en tu Amado, y no resbalarás aunque el camino sea siempre áspero, ni tropezarás aunque el camino no sea siempre llano.
Serás sostenido, pues Dios puede sostener en perfecta seguridad a quienes se apoyan en Él.

“Jehová te bendiga, y te guarde.”
Padre santo, musitamos una oración a Ti al leer esta bendición, y te pedimos que pronuncies esa bendición sobre nosotros ahora, por boca de Tu propio amado Hijo, y que seamos guardados por el poder de Dios ahora y hasta la última hora de nuestra vida, por medio de la fe para salvación. Ahora, tomen la siguiente bendición concedida al pueblo a través de Aarón. “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.” Yo entiendo por la expresión: “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti,” que Él está completamente reconciliado con nosotros. Como dirían en el hebreo, el rostro de un hombre se fruncía y su semblante decaía cuando sentía enemistad o ira contra otro; pero cuando era su amigo y era afable con él, entonces su rostro lo revelaba y comenzaba a
alumbrar o a brillar.

Ahora esta es la bendición de nuestro Señor Jesucristo. Es por medio de Él que el rostro de Dios resplandece sobre nosotros. El Señor no tendría una consideración favorable hacia un pecador como tal, mientras sus pecados estén sobre él por causa de la impenitencia y de la falta de fe. El amor del Señor podría venir a él como una criatura elegida, pero viéndole simplemente como un pecador, tiene que ser objeto de la divina desaprobación.
Pero cuando el pecador es lavado en la sangre de Cristo, cuando el pecador es justificado por medio de la justicia de Jesús, entonces el Señor le mira con agrado. Ese mismo hombre que era un heredero de la ira se convierte en un hijo del amor; y aquél que debía ser echado de la presencia de Dios con un “Apartaos de mí, malditos,” es establecido en el corazón de Cristo con “Venid, benditos.”

Ahora, queridos amigos, yo espero que muchos de nosotros hayamos recibido ya, durante el año pasado, esta gran bendición, “Jehová hagaresplandecer su rostro sobre ti.” ¿Acaso no sienten que han de buscar a Dios esta noche sin sentir ningún miedo? Saben que Él no les mira con enojo. Está reconciliado con ustedes y ustedes están reconciliados con Él. Podrían decir: “Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido,” y están persuadidos de que cuando Dios mira a Cristo y los mira a ustedes en Cristo, son bienamados en Él.

Bien, ahora, como ha sido, así será, pues si Dios hace resplandecer Su rostro en el sentido de Su favor, no les quitará nunca ese favor. Podrían no verlo; podrían pensar que Él está enojado con ustedes, y en otro sentido podría estarlo; pero legalmente, y en lo concerniente a la ley y su poder de condenación, no hay un solo pensamiento de ira en la mente, ni sentimiento de desagrado en el corazón de Dios para con cualquiera de los que descansan en Jesús.

Ustedes son aceptos en el Amado. Dios no nota iniquidad en Jacob, ni ve perversidad en Israel. Los ve en Su Hijo, y los ve sin mancha ni arruga o nada semejante.
“Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti.” Bien, y ¿qué proviene de eso? Pues esto: “y tenga de ti misericordia.” Pues Dios es de tal manera favorable hacia nosotros por medio de Su amado Hijo, que la gracia nos llega. ¡Y qué palabra grandiosa e incluyente es ésa! ¡Gracia! Tiene muchos significados e incluye un universo entero de bendición. La gracia es
el libre e inmerecido favor de Dios. La gracia es la poderosa operación de ese favor obrando eficazmente en aquellos que creen. La gracia es lo que nos ilumina para ver nuestra condición perdida, lo que nos conduce a ver la toda-suficiencia de Cristo. La gracia obra fe en nosotros y nos da amor hacia Dios, genera nuestra esperanza, continúa la obra en nuestras almas y también la completa. Gracia es un término tan incluyente
que necesitaría la noche entera, sí, y más tiempo todavía, para enumerar el poderoso catálogo incluido y contenido aquí, por decirlo así, en este cofre de oro que es la palabra ‘gracia.’ “Jehová tenga de ti misericordia.”

Bien, ahora, amados, Él ha sido misericordioso para con nosotros en el pasado. ¡Oh, la gracia de Dios para conmigo!— “¡Oh, cuán gran deudor de la gracia, Diariamente estoy constreñido a ser!” ¿Podrías decir tú lo mismo? Mira lo pecador que has sido, y, sin embargo, cuán favorecido eres. Mira tus rebeliones; mira tu ingratitud, y, sin embargo, Su misericordia no cesa— “¡Oh, cuán gran deudor soy de la gracia!” Aunque sus labios no lo digan que sus corazones lo digan. Y ahora, amados, Él será misericordioso con ustedes en el futuro, como lo ha sido en el pasado. Cada misericordia recibida es una prenda de más misericordias que vendrán. Él sabía a lo que se metía cuando comenzó con nosotros, y por tanto no abandonará la obra. Si hubiera tenido el propósito de destruirnos, no nos habría mostrado tales cosas como éstas. El grandioso Arquitecto no habría construido la casa hasta ahora, si no tuviera el propósito de terminarla. Toda Su gloria y gracia previas serían desperdiciadas y se evaporarían si no completara Su obra redentora. Por tanto, estoy seguro de que después de avanzar tanto en Su glorioso propósito, lo acabará, y si fuese necesario, lo hará pese a los hombres y a los demonios. Él ha comenzado y Su diestra, que siempre acompaña a Su gracia, lo completará seguramente hasta el final. “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.”

Pero ahora, en tercer lugar, “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” ¿Es esta la voz del Espíritu Santo? Si es o no es, no es muy significativo para nosotros esta noche. “Jehová alce sobre ti su rostro.” ¿Acaso no significa esto: “que el Señor te proporcione un sentido consciente y deleitable de Su favor”? Deseando ver una diferencia—no insistiré en
ello—deseando ver alguna diferencia, hago que la segunda bendición signifique que Dios está reconciliado pero que la tercera bendición significa que Dios manifiesta esa reconciliación y proporciona a Sus hijos el disfrute de Su favor.

Ahora, el pueblo de Dios no siempre tiene eso, no siempre brilla el sol.
“Y fue la tarde y la mañana un día,” y también hay noche al igual que mañana, en el día del pueblo de Dios. Dios ama siempre a Su pueblo, pero Su pueblo no siempre lo reconoce. Debido a sus pecados no siempre tienen ese gozo. ¡Oh, qué gran bendición es cuando el Espíritu Santo derrama abundantemente el amor de Dios en el alma!, cuando podemos decir: “Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” Cuando salimos de estas brumas y nieblas y cuando podemos ver, una vez más, al sol brillando con claridad y resplandor, amados, es el cielo en la tierra para nosotros; es el verdadero gusto anticipado del cielo arriba, cuando el Señor alza sobre ti Su rostro. No tengo ninguna duda de que la alusión original sea a un padre cuyo hijo ha actuado mal, y le dice: “ahora, jovencito, apártate de mi vista, pues tú me has afligido y me has vejado; tú no verás mi rostro.” El muchacho sube las escaleras y se retira a su cama o a cualquier lugar fuera de la vista de su padre. Y después de un tiempo, cuando el padre se entera de que ha sido penitente y ve sus lágrimas, le sonríe de nuevo, le da un beso y lo estrecha contra su corazón.

¡Que Dios el Espíritu Santo nos conceda justo eso! ¡Que cada uno de nosotros lo reciba! Algunos lo hemos recibido durante el año pasado. Nos aflige confesar que nos rebelamos, pero cuando nos arrepentimos de nuevo le encontramos justo tan dispuesto a recibirnos como al principio, y alza sobre nosotros Su rostro una vez más. Nosotros dijimos: Vuélveme el gozo de tu salvación,” y Él lo hizo. Le pedimos que apartara de nosotros Su ira y descubrimos que “un momento será su ira.” Cuando el llanto nos llegó por una noche, el júbilo apareció en la mañana. Nos sucederá exactamente lo mismo durante el año que viene. Si transgredimos y nos arrepentimos y retornamos a Él, tenemos una promesa real de que nos perdonará.

Ahora, ¿qué dice el texto? “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” No hay paz como la paz que tenemos con Dios, y no hay paz con Dios como la paz que proviene de un sentido de Su amor garantizado. Y la fe en Cristo para perdón del pecado nos proporciona la bendición de la no condenación. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Pero este sentido de no condenación puede ser destruido, algunas veces, por causa de la debilidad de la fe. Podemos ser muy abatidos, y nuestra paz podría verse turbada, pero cuando regresamos de nuevo a la cruz, y lo miramos una vez más a Él, que murió allí, Él es nuestra paz, y vemos en Él que nuestra
paz es establecida con Dios, y entonces nuestra paz se vuelve como un río y nuestra justicia como las olas del mar. Pienso que sería imposible que pudiera describir la paz. Para conocerla tienen que sentirla. La paz con Dios es como esa clara iluminación que vemos algunas veces después de un fuerte aguacero. Con los truenos y los rayos nos parecía como si el cielo fuera a hacerse pedazos y que toda la tierra se sacudiera, y luego, súbitamente, todo termina, y el sol brilla de nuevo. Hay un arcoíris con sus muchos colores sobre las nubes, y todas las flores alzan sus cabezas inclinadas, cada una de ellas cargada con una radiante bendición, y toda la tierra está fragante y sonriente y pareciera exhalar el incienso de la gratitud.

Ahora, después de la tormenta de la convicción del pecado, cuando el Espíritu de Dios viene, todo está así de tranquilo y pacífico; y después de una tormenta de aflicción—y yo sé lo que eso significa—después de un huracán de tribulación, podemos tomar todas nuestras turbaciones y cuidados y colocarlos a los pies de Dios, y sentir que no necesitamos preocuparnos más por ellos.

Pero si mi Padre no los asumiera, yo no lo haría, pues no podría. Él ha prometido que lo hará, si echo mis cuidados sobre Él. Tú sales a veces de este lugar cuando Dios ha bendecido tu alma, y sientes: “Ahora, yo no sé qué pudiera pasar, y realmente no me importa qué sea. Mi corazón descansa en mi Dios: lo he dejado todo en Él, y estoy seguro de que estará bien sin importar lo que venga.”

Como Jonás, podrías perder tu calabacera, pero no podrías perder a tu Dios. Podrías contemplar delante de ti un clima que no es propicio, pero aun así, puedes acudir a Aquel que no podría fallarte, y allí tu alma encontrará reposo. Ahora, esa es la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, y por tanto, tiene que sobrepasar toda expresión. La paz de Dios que sólo puede ser conocida por el hombre que la goza: una paz que el mundo no da, y que no puede destruir, pero que el cielo mismo puede obrar en el alma. Que podamos tener ahora esta bendición, “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.”

Aunque nos detuviéramos aquí esta noche y no prosiguiéramos, con tal que recibiéramos estas bendiciones y nos alimentáramos de ellas, eso sería más que suficiente. Sólo permítanme leer ese texto de nuevo claramente. “Jehová bendiga” (la siguiente palabra es precisamente su médula y tiene que ser leída ahora a cada uno de ustedes, mis buenas hermanas y hermanos, a ustedes, que son jóvenes en edad y jóvenes en gracia, sin importar quiénes sean, en tanto que descansen en Cristo) Jesús, el grandioso Sumo Sacerdote, habla desde la eterna gloria, y dice: “Jehová te bendiga.”

“¡Oh!, pero yo no lo merezco.” Justamente así es, pero que “Jehová te bendiga.” “Yo soy tan indigno, yo me rebelo tanto.” Sí, pero el Señor Jesucristo sabe todo y lo cubre todo.
Lo leeremos, entonces: “Jehová te bendiga, a ti, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” ¡Oh!, ¿han experimentado que eso ha sido obrado en sus propios corazones? Será como un manojo de mirra que pueden guardar en su pecho, y endulzará su alma durante todo el año, conduciéndolos a que conozcan que son bendecidos en y por el Señor que hizo el cielo y la tierra.

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Re: LA BENDICIÓN DE AARÓN

Mensaje por negro felipe el Mar Ago 21, 2012 6:03 pm

Me encanta lo que pones todo lo que sea aprender me encanta me encanta

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